Zapier vs Make: diferencias, precios y cuál elegir
Zapier y Make son las dos plataformas de automatización sin código más conocidas: conectan aplicaciones entre sí para que las tareas repetitivas se ejecuten solas, desde guardar adjuntos en la nube hasta sincronizar un CRM con una hoja de cálculo. Se comparan porque cubren el mismo terreno, pero su filosofía difiere de raíz. Zapier prioriza la simplicidad: flujos lineales, catálogo de integraciones enorme y una experiencia pensada para que cualquiera monte una automatización en cinco minutos. Make apuesta por un lienzo visual con ramas, bucles y control de errores, más cerca de programar sin escribir código.
Zapier vs Make: comparativa
| Criterio | Zapier | Make |
|---|---|---|
| Filosofía | Simplicidad: flujos lineales fáciles de montar | Lienzo visual con ramas, bucles y lógica avanzada |
| Catálogo de integraciones | El más amplio del mercado | Muy amplio, aunque por detrás de Zapier |
| Curva de aprendizaje | Muy baja: apta para perfiles no técnicos | Media: requiere entender el modelo de módulos y escenarios |
| Flujos complejos | Posible, pero se vuelve incómodo y caro | Su terreno: condiciones, iteradores, agregadores, control de errores |
| Modelo de precios | Freemium: plan gratuito limitado y planes de pago por tareas ejecutadas | Freemium: plan gratuito y planes de pago por operaciones, normalmente más económico a volumen |
| Coste a volumen | Se encarece rápido cuando crecen las ejecuciones | Mejor relación coste/operación en escenarios grandes |
| Español | Interfaz y documentación disponibles en español | Interfaz y documentación disponibles en español |
Dos ideas distintas de qué es automatizar
Zapier parte de una premisa muy clara: la mayoría de automatizaciones útiles son cadenas cortas del tipo cuando pasa esto, haz aquello. Todo el producto está construido para que esa cadena se monte en cinco minutos sin ayuda técnica, con un catálogo de aplicaciones enorme y una interfaz que apenas te deja equivocarte. La contrapartida es que en cuanto la lógica se complica, la herramienta se vuelve incómoda y hay que recurrir a rodeos que ensucian el flujo y multiplican el consumo.
Make asume lo contrario: que los procesos reales de una empresa tienen condiciones, listas que recorrer, datos que transformar y cosas que fallan a mitad. Por eso ofrece un lienzo donde ves los módulos conectados, puedes abrir una rama, recorrer una colección de elementos o definir qué pasa cuando un paso devuelve error. Se parece más a programar de forma visual, con la curva de aprendizaje que eso implica y también con el techo mucho más alto.
La diferencia no es de funcionalidades sueltas sino de a quién quiere servir cada uno. Zapier está pensado para que la persona de marketing u operaciones automatice su parte sin depender de nadie. Make está pensado para quien se va a sentar un rato a diseñar el proceso, y a cambio le da control real sobre lo que ocurre. Elegir mal significa o pelearte con una herramienta demasiado rígida o abandonar otra que exigía más tiempo del que ibas a dedicarle.
Dónde se rompe cada una
Zapier funciona de maravilla mientras el flujo sea lineal: llega un formulario, se crea un contacto, se avisa por chat. Empieza a doler cuando hace falta tratar de forma distinta un pedido según su importe, procesar los cincuenta elementos de una respuesta uno por uno o reintentar un paso que ha fallado. Se puede hacer, pero a base de pasos intermedios y filtros que hacen el flujo difícil de leer y, sobre todo, mucho más caro porque cada paso ejecutado cuenta.
Make se rompe por el otro lado: la primera automatización cuesta más de montar y la interfaz intimida a quien no ha visto nunca un diagrama de este tipo. También hay integraciones de nicho que Zapier tiene y Make no, y eso puede decidir la comparación de golpe si esa aplicación concreta es imprescindible para ti. A cambio, cuando el flujo es complejo, poder ejecutar paso a paso y ver exactamente qué dato entra y sale de cada módulo ahorra horas de depuración a ciegas.
- Señales de que Zapier se te queda corto: filtros encadenados, pasos de código para transformar datos, el mismo flujo duplicado con variaciones.
- Señales de que Make es exagerado: dos o tres automatizaciones simples, nadie en el equipo con tiempo para mantenerlas.
- Aviso común: el coste no lo marca el número de flujos sino cuántas veces se ejecutan al mes.
Tareas frente a operaciones: por qué la factura no se compara directa
Zapier cuenta tareas, entendiendo por tarea cada acción que se ejecuta con éxito dentro de un flujo. Make cuenta operaciones, y cuenta también los módulos intermedios que Zapier a veces no factura. Sobre el papel parece que Make cobra más cosas, pero incluye tantas más por el mismo importe que en volúmenes medios y altos la factura sale bastante más baja. Esto hace que comparar los precios de portada no sirva de nada: hay que estimar ejecuciones mensuales reales y multiplicar por los pasos de cada flujo.
Por perfiles, el reparto es bastante nítido. Con pocas automatizaciones y volumen bajo, los niveles gratuitos de ambas cubren el uso y no hay debate. Con volumen medio y flujos sencillos, Zapier sigue siendo defendible por lo que ahorra en tiempo de configuración. En cuanto entras en miles de ejecuciones al mes o los flujos tienen muchos pasos, Make gana por un margen amplio y suficiente para justificar la curva de aprendizaje inicial.
Uso desde España: idioma, integraciones locales y datos
Las dos tienen interfaz en español y documentación traducida, aunque la de Zapier está más cuidada y su ayuda cubre más casos en castellano. Donde importa de verdad el factor local es en las integraciones: herramientas de facturación, pasarelas de pago o gestores usados en España aparecen antes en el catálogo de Zapier, mientras que en Make a menudo hay que resolverlas mediante llamadas genéricas a la interfaz de programación del servicio, algo perfectamente viable pero que ya requiere perfil técnico.
Otro punto que suele decidir en empresas españolas es dónde se procesan los datos. Make tiene raíz europea y eso simplifica las conversaciones sobre tratamiento de datos personales, algo a tener en cuenta si vas a mover información de clientes entre sistemas. No sustituye a revisar las condiciones concretas de cada servicio, pero en la práctica reduce fricción en organizaciones con un responsable de protección de datos exigente.
Convivir sin duplicar trabajo
Tener las dos es más habitual de lo que parece y funciona bien si el criterio de reparto está escrito. Lo razonable es dejar en Zapier las automatizaciones que monta cada equipo por su cuenta y que tocan aplicaciones de nicho, y llevar a Make los procesos centrales con lógica de verdad y volumen alto. Lo que no funciona es partir un mismo proceso entre las dos plataformas: cuando algo falla nadie sabe en cuál mirar, y la depuración se convierte en un ir y venir entre dos historiales distintos.
Veredicto
Si quieres automatizaciones sencillas, muchas integraciones y no perder tiempo, Zapier es la opción práctica: es más rápido de montar y raramente te bloquea por falta de conectores. Si tus flujos tienen bifurcaciones, bucles, transformaciones de datos o necesitas exprimir el coste por operación, Make es más potente y suele salir más barato a volumen. Zapier para negocio; Make para quien disfruta afinando el flujo.
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Elige Zapier si...
- Quieres montar automatizaciones sencillas hoy mismo, sin aprender una herramienta nueva.
- Necesitas conectar una aplicación poco común: su catálogo de integraciones es el mayor.
- Tu equipo no es técnico y necesita autonomía para crear y editar flujos.
- El volumen de ejecuciones es moderado y el coste no es tu principal restricción.
Elige Make si...
- Tus flujos necesitan condiciones, bucles, iteradores o manejo de errores real.
- Ejecutas muchas operaciones al mes y el coste por operación empieza a pesar.
- Quieres ver y depurar el flujo visualmente, paso a paso, con los datos de cada módulo.
- Tienes perfil técnico o alguien en el equipo que disfrute optimizando escenarios.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es mejor, Zapier o Make?
Zapier es mejor para automatizaciones sencillas y equipos no técnicos: se monta antes y tiene más integraciones. Make es mejor cuando el flujo tiene lógica compleja o cuando el volumen de ejecuciones hace que el coste importe. Muchas empresas empiezan en Zapier y migran los flujos pesados a Make cuando la factura crece.
¿Make es más barato que Zapier?
Por lo general sí, sobre todo a volumen: Make cobra por operaciones y suele ofrecer más ejecuciones por el mismo dinero, mientras que Zapier cobra por tareas y se encarece rápido al escalar. Ambos tienen plan gratuito limitado. Los precios cambian con frecuencia, así que compara en sus webs oficiales con tu volumen real.
¿Puedo usar Zapier y Make a la vez?
Sí, y es una estrategia habitual. Se usa Zapier para las automatizaciones puntuales y sencillas que crean los perfiles de negocio, y Make para los escenarios complejos y de alto volumen que gestiona el equipo técnico. Al ser plataformas independientes, no hay conflicto: incluso pueden dispararse la una a la otra vía webhook.
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